Hoy, un joven ha muerto en el encierro de los sanfermines.
La vida está llena de riesgos, sí, pero seguro que la familia de este muchacho de 27 años se pregunta por qué a él se lo pusieron tan fácil. ¿Que era un adulto y podría perfectamente haber decidido no estar en el recorrido del encierro? sí, pero ¿hasta qué punto es justificable el que se suelten por las calles de una ciudad una manada de toros bravos de 600 kg? Para mí, no es justificable. Independientemente de la responsabilidad que pudiera tener (o no) el que se ponga delante de los toros, la administración (el ayuntamiento de Pamplona, Navarra, el Estado Español) también tienen su responsabilidad. Y mucha. Casi toda.
Peor aún es cuando el que muere ni siquiera ha decidido arriesgarse en la fiesta popular de turno. En arroyo de la luz, un policía local murió en una de estas "queridísmas" fiestas populares que consisten en este caso en que una manada de caballos (con sus jinetes) crucen a toda velocidad una de las calles del pueblo, llena de gente, en la que los policías tratan como pueden de que el público no invada la zona por la que corren los caballos. Sí, el ayuntamiento declaró 3 días de luto, las fiestas se suspendieron, pero ... ¿merece la pena poner en riesgo la vida de las personas por una fiesta popular arcaica y peligrosa como ésta? más aún cuando, como digo, el agente no eligió estar allí.
Algún día, confío, saldremos de la caverna y no necesitaremos valernos de fiestas y tradiciones machistas en las que los más bestias del lugar desahogan sus más bajos instintos poniendo en grave riesgo sus vidas y, en muchos casos, las de los demás. No a los san juanes de Coria, no a san Fermín, no al día de la luz de Arroyo de la Luz ... en resumen, no a permitir que los menos evolucionados de la especie saquen a pasear gratuitamente sus instintos cavernarios.
viernes, julio 10, 2009
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6 comentarios:
Todo el tema de las fiestas populares con animales (especialmente toros) es bastante controvertido. Como sabes, no me gusta nada la fiesta de los toros. He estado en una corrida de toros y no le veo la gracia por ninguna parte. He estado varias veces en Coria y no entiendo esa devoción por los San Juanes... A ver, el ambiente fiestero está bien, pero no se me ocurriría ponerme a correr delante de un bicho de 600 Kg... Ahora bien, de ahí a imponer medidas excesivamente proteccionistas para evitar que una panda de inconscientes arriesguen su vida me parece excesivo. Es decir, me precio de ser una persona cabal y sensata por no correr delante de un toro, pero tras larga reflexión he pensado: ¿No soy igual de inconsciente cuando practico escalada, o salto al agua desde 10 metros en una cala rocosa?. Al ser humano le gusta arriesgar la vida, muchas veces con exceso de temeridad y sin las precauciones adecuadas (léase borracho como una cuba, lo que incrementa "bastante" el riesgo). La adrenalina es adictiva y el hombre (el macho de la especie vamos...) por condicionamiento biológico deja surgir con más frecuencia ese instinto de hacer el gilipollas para impresionar (que le vamos a hacer...). El día que el toro de Coria o los de Pamplona dejen de correr por las calles, alguien inventará una nueva práctica de riesgo, como por ejemplo ir dando cabezazos contra las paredes para ver quien hace saltar más ladrillos... ¿Y entonces qué?¿hacemos las casas de gomaespuma?... Es complicado, y en este caso no me gusta hacer de abogado del diablo, pero así somos... Ahora sí, si que habría que hacer algo para evitar que alguien que no quiera ser corneado (el policía) tenga que correr ese riesgo, porque ese señor a lo mejor quiere hacer puenting, pero no ser pillado por un Miura...
Aparte de estar deacuerdo con lo que dice KD, yo iría un poco más allá.
Todas las profesiones entrañan riesgos inherentes al trabajo. Quizás alguien pueda entender que morir embestido por un caballo no es un riesgo inherente a ser policía, pero la realidad es que si realizaba un cometido ordenado por la admon. estaba corriendo un riesgo inherenet a su profesión.
Igual que un albañil de alturas, un artificiero... un taxista, un ciclista...
Creo que éste tipo de fiestas, sin olvidar que son una tradición sólo desaparecerán cuando dejen de ser atractivas para la gente y como dice KD, todos los seres humanos llevamos un cafre dentro, los hombres a veces tenemos más de uno...
Tienes razón Gandalf, aunque al final, el riesgo en el trabajo es algo que uno, en general, no puede evitar (aunque deben ponerse todos los medios posibles para minimizarlo). Me imagino que en este caso la cosa va más de "me pongo delante de un toro porque me mola". Alguien sensato diría: "¿Para qué? bastante me expongo ya en el andamio...". Lo que pasa es que normalmente nadie es del todo sensato y como ya dije: a lo mejor me parece una locura ponerme delante de un bicho de 600 Kg, con cuernos como mis brazos; pero me parece de lo más razonable tirarme desde un puente con una cuerda atada a los tobillos... porque sí.
En cualquier caso, creo que hay que respetar el gusto de la gente por probarse frente al riesgo (siempre dentro de una "seguridad" claro). Eso también nos hace humanos, estúpidos pero humanos al fin y al cabo...
Saludos KD, Ganadlf.
... de acuerdo con vosotros en la mayoría, pero repito: ¿por qué tienen las administraciones públicas que participar en ese tipo de cafradas sin control? A mí tampoco me atraen mucho las corridas, pero por lo menos reconozco que están bien organizadas (el que sale a marear al bicho, el torero, es un "profesional" del asunto).
Pues me imagino que precisamente para poner un poco de control... Imagina que en Coria el ayuntamiento se desentendiese y quitase las vallas y los barrotes den recorrido del toro, o que no se ocuparan de cerrar las portonas del recinto amurallado... Seguro que, aun así, la gente seguiría soltando a los bichos por la calle (con funestas consecuencias). Amén de que este tipo de fiestas mueven mucho dinero en las localidades en las que se celebran, y a eso ningún ayuntamiento le hace ascos...
Es un tema bastante controvertido, pero estoy de acuerdo contigo, qué quieres que te diga, si ya lo has dicho tú todo. Es que no lo entiendo, qué ganas de poner en peligro tu vida, y la de los demás, que es peor.
Entiendo lo de la adrenalina, la emoción, incluso el fanatismo (somos asina) pero , ¿todo ello hasta el extremo de quererse morir? Vamos hombre!! Con lo agustito que se está sin arriesgar la preciosa vida!
Abrazosssss
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