
A medida que pasa el tiempo y reposo mi viaje a Egipto, más ganas tengo de volver. (Ya sé, paco, esto no es una crónica, es que ... ¡hay tanto que contar que me da pereza! ;-)
Estoy convencido de que los precios bajarán, no sé si por presión social, si porque estamos empezando a creer que bajarán o simplemente porque toca. Sea por lo que sea, bajarán. Y mientras no bajen, haré todo lo posible por convencer a mis amigos y a quien quiera escucharme de que no se les ocurra comprar a estos precios. Porque bajarán, y mucho, y entonces se sentirán estafados y nadie podrá hacer nada por ellos. A la mayoría será fácil convencerlos, ya que el 90% del parque inmobiliario queda fuera de su alcance y el restante 10% son puentes, alcantarillas, acequias y cosas por el estilo. Yo ya estoy convencido: no pienso hipotecar mi futuro, no quiero trabajar para enriquecer al banco.

perfectamente 2 personas. Rico, rico. Otra cosa que me llamó la atención (y que vimos en dos centros diferentes) es que uno puede sentarse donde le dé la gana, es decir, pides la comida donde quieras y te sientas donde quieras porque los locales no tienen las mesas reservadas, no hay zonas. Esto es muy útil cuando vas acompañado por tus amigos, ya que se evita la discusión de dónde comer: cada uno pide lo que quiere en el sitio que quiere y luego todos se sientan juntos!





